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AMÉRICA LATINA, LA REGIÓN DEL MUNDO CON PEOR RELACIÓN POBREZA-DESIGUALDAD* Jorge Hintze** |
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Según los datos del Informe de Desarrollo Humano 2003 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, los cuatrocientos mil habitantes del pequeñísimo país europeo de Luxemburgo gozan de algo más de 46 mil dólares anuales per cápita, mientras que en otra pequeña nación africana, Sierra Leona, el ingreso del 20% de los ciudadanos más ricos supera en más de cincuenta veces al de igual grupo de los más pobres. Esos dos casos extremos de riqueza y desigualdad no fueron considerados entre los 114 países que figuran identificados con puntos en el gráfico que se incluye abajo a la derecha. Viendo el resto de los datos disponibles, debemos concluir que los latinoamericanos vivimos en una región del mundo pobre y esencialmente injusta. Ambos atributos son, por supuesto, relativos. Así como existen regiones ricas y razonablemente igualitarias, regiones pobres y, también igualitarias en la pobreza, Latinoamérica es un lugar del mundo extremadamente pobre y, también, desigual. Esto es lo que sugieren los datos de la relación Pobreza-Desigualdad que se grafican en el cuadro siguiente:
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Nota: colocando el cursor sobre cada punto verde puede verse el nombre del país |
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El gráfico muestra la situación relativa de los países en cuanto a su riqueza -medida en términos de sus niveles de ingreso per cápita(1)- y de su grado de igualdad distributiva, medido según la cantidad de veces que el veinte por ciento más rico de la población supera al veinte por ciento más pobre. De esta manera, se incorpora una perspectiva comparativa que, a través de la relación "Pobreza-Desigualdad Distributiva" -o, simplemente, del índice P-D(2)-, permite estimar la situación relativa de los países, tanto respecto de un índice mundial (que se toma como base 100), como entre regiones y países singularmente considerados. A efectos de reflejar gráficamente los datos, hemos construido una matriz que considera, como dimensiones, el ingreso per cápita de cada país, representado en la ordenada, y el índice resultante de dividir el ingreso del quintil más alto por el quintil más bajo de la población, en la abcisa. De esta manera, los países quedan distribuidos en una suerte de mapa donde sus respectivas ubicaciones son determinadas por su situación relativa en cuanto a ambas variables Como es natural, en el cuadrante superior derecho aparecen los países con mayor ingreso per cápita y más igualitarios en la distribución del producto bruto interno, mientras que lo contrario ocurre en el cuadrante diagonalmente opuesto. Puede observarse de inmediato que tanto la riqueza como la igualdad en su distribución no se encuentran, precisamente, entre los atributos más característicos del mundo actual. El ingreso anual por habitante de los países más ricos del mundo ronda los 36 mil dólares, mientras que el de los más pobres apenas unos pocos cientos. La escala vertical del gráfico muestra |
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que los habitantes de los países más ricos del mundo son unas setenta veces más ricos que los de los más pobres. Si, en cambio,la atención se dirige no ya a lo que ocurre entre los países sino dentro de ellos, adquiere relevancia la diferencia entre los habitantes más ricos y los más pobres al interior de cada sociedad. La escala horizontal muestra, en el extremo izquierdo, que el quinto más rico de los habitantes de los países con mayor desigualdad distributiva tienen ingresos que superan en casi treinta y cinco veces los que obtienen sus compatriotas más pobres, mientras que, en el extremo derecho, los países con menor desigualdad distributiva muestran que los ingresos del grupo más rico superan sólo en unas tres veces el del más pobre(3). Sin embargo, no son la riqueza ni la desigualdad lo que más llama la atención de los datos que figuran en el gráfico, sino la combinación de ambas situaciones: en el ángulo superior derecho se encuentra un grupo de países ricos con mejor distribución del ingreso que los demás. Se caracterizan por tener ingresos per cápita entre 22 y 37 mil dólares anuales al mismo tiempo que un índice de desigualdad de sólo entre dos y media y nueve veces. La combinación de ambas variables se refleja en un índice que podríamos haber llamado "Relación Riqueza-Igualdad Distributiva", pero al que, por tratarse de la excepción y no la regla, hemos preferido denominarlo por su contrario, la "Relación Pobreza-Desigualdad Distributiva" o, simplemente, "Indice P-D". En el ángulo inferior izquierdo, en cambio, se halla un grupo de países muy pobres y, además, con dramáticas diferencias en cuanto a la distribución. En ellos, el quinto más pobre de su población recibe ingresos entre 19 y 34 veces menos que el de los habitantes más ricos. El Índice P-D registra en estos casos los valores más bajos: son los países más pobres y más injustos en cuanto a la forma en que se distribuye la escasa riqueza. En el ángulo inferior derecho del cuadro, la pobreza se combina con una igualdad distributiva similar a la que ostentan los países más ricos. Se trata de naciones en las que, en su mayoría, el ingreso per cápita no supera los 7 mil dólares anuales pero sus habitantes más ricos reciben sólo unas seis o siete veces el ingreso de los más pobres (el Índice P-D podría denominarse en este caso "P-I", es decir, "Pobreza-Igualdad"). Finalmente, el cuadrante superior izquierdo, en que se ubicaría un cuarto grupo de países en los que mucha riqueza coexistiría con grandes desigualdades, sencillamente está vacío, al menos, según los datos disponibles. Este trayecto dispar, desde la más extrema "Pobreza-Desigualdad" hasta la máxima "Riqueza-Igualdad", parece tener lugar en un estrecho espacio que, en la matriz, se refleja en la ubicación que ocupan los países en los cuadrantes inferiores de la pobreza, trepando bastante abruptamente desde el ángulo inferior izquierdo del cuadro hasta el extremo superior derecho, donde la riqueza tiende a coincidir con una mayor igualdad. Aun sin atribuir el carácter de hipótesis a tal lectura de los datos, el hecho de que las desigualdades extremas estén tan estrechamente asociadas a la pobreza hace más dramático, por cierto, el contraste con la inexistencia de desigualdades significativas donde hay tanto más que repartir. Dentro de este marco, los países latinoamericanos tienen, en promedio, valores de ingresos per cápita de apenas algo más de la mitad del promedio mundial al tiempo que una desigualdad distributiva tres veces mayor. En esta región del mundo la pobreza es la norma y la igualdad la excepción, como se refleja en la dispersión de los valores y los puntos verdes a lo largo de la flecha azul de la parte inferior de la matriz. Considerando el Índice P-D, la región presenta, además, un espectro muy amplio de situaciones que van desde la de algunos países relativamente más favorecidos (cuyos valores son muy cercanos al de 100 puntos que se asigna al promedio mundial), como son los casos de Trinidad y Tobago, Santa Lucía, Jamaica y Uruguay), hasta otros como Brasil, Honduras y Paraguay (que no superan en el mejor de los casos el 30 % del promedio mundial). Además, en estos últimos países, el quinto más rico de los ciudadanos tiene un ingreso treinta veces superior al del quinto más pobre(4). Sea cual fuere el camino hacia la riqueza de las naciones, América Latina sin duda no lo ha recorrido aun y la superación de la desigualdad es, quizás, la mayor asignatura pendiente: aquí no sólo el mercado sino, también, el estado parecen haber sido más parte del problema que de la solución. En abierto contraste con la situación latinoamericana, en el cuadrante superior de la matriz, que abajo aparece ampliada, figura un grupo de países que podrían considerarse los integrantes del verdadero "primer mundo" o, al menos, de "otro mundo", desde el punto de vista de las variables que estamos analizando.
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| Nota: colocando el cursor sobre cada punto puede verse el nombre del país | |
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Aquí las diferencias son mucho menos críticas, no sólo por sus magnitudes sino, también, porque se trata de diferencias entre ricos. A la izquierda del cuadrante se encuentran los países con mayor desigualdad: Estados Unidos se diferencia del resto de ese grupo, con 35 mil dólares anuales por habitante y la mayor desigualdad (nueve veces entre los habitantes ricos y pobres), seguida por el Reino Unido, con siete veces. Se trata de dos países de origen anglosajón en los que el rol del estado ha sido, a ojos vista, diferente del de los tres países ricos más igualitarios: Noruega, Japón, Dinamarca, Suecia y Finlandia. El grupo incluye cuatro países de Europa del Norte en los que el rol del estado es |
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relativamente similar y notoriamente diferente del único asiático, Japón, un país muy rico en el que los ciudadanos más ricos se llevan sólo 3.4 veces más recursos que los más pobres. Por vías bastante diferentes que en América Latina, en este heterogéneo grupo el estado y el mercado han jugado roles que parecen haber sido, en cambio, más parte de la solución que del problema.
ANEXOS
Anexo 1: Cuadro 3 Países con menor ingreso y menor desigualdad relativa Incluye 88 países que se encuentran en el cuadrante inferior derecho del cuadro determinado por las mitades inferiores respectivamente de las escalas de PBI per cápita y desigualdad. Este grupo concentra el 77% del total de países considerados y tienen valores de ingreso menores a veinte mil dólares y de desigualdad menores a 19 veces. En este grupo, el conjunto mejor situado respecto del Índice P-D incluye, en ese orden, a Italia, Australia, Israel y España, mientras que el que ostenta las peores ubicaciones, dentro del cuadrante, figuran cuatro países de Latinoamérica (Venezuela, Guatemala, Chile y el Salvador) y uno africano (Zambia).
Anexo 2: Cuadro 4 Países con menor ingreso y mayor desigualdad relativa Sólo diez países se encuentran en esta situación, siendo Colombia el mejor ubicado dentro de este cuadrante más crítico, aunque con un Índice del 46% respecto del promedio mundial. Los dos países con peores valores, en este cuadrante y en el resto del mundo Paraguay y la República Centroafricana, tienen ingresos per cápita anuales de sólo mil trescientos y trescientos dólares respectivamente y desigualdades del orden de las 32 veces
Anexo 3: Cuadro 5 Países ordenados según el Índice de Pobreza-Desigualdad Se incluyen los datos de base de los países empleados para la construcción del Índice P-D
NOTAS
*. El presente documento ha sido realizado por TOP en el marco de un estudio sobre las relaciones entre riqueza, equidad y gobernabilidad y se basa en datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y corresponden al Informe de Desarrollo Humano 2003 (borrador), entre otras fuentes. La elaboración de la información estadística ha sido realizada por Diego A. Federico (volver al texto)
** Director de TOP (volver al texto)
1. A los efectos de este análisis hemos considerado al ingreso per cápita como un indicador razonablemente válido de la riqueza relativa de los países. No se ha utilizado el ingreso per cápita ajustado según su paridad de poder adquisitivo (PPA) por cuanto se quiso reflejar una medida de pobreza relativa entre países y no de la cantidad de bienes que podrían ser adquiridos con tales ingresos. (volver al texto)
2. El Índice P-D que construimos a los fines de este análisis surge de considerar como valor 100 y cero, respectivamente, al ingreso per cápita y al cociente entre el ingreso del grupo más rico y más pobre de cada sociedad que obtuvieron valores más altos y bajos, (también respectivamente), en el total de la muestra. Luego se promediaron ambos valores sin asignar mayor peso a uno a que a otro. Según el Índice P-D, los países que combinen mayores ingresos per cápita con más igualdad distributiva tienen valores más altos mientras que, en los más pobres y desiguales, el índice es más bajo. Para facilitar las comparaciones se atribuye base 100 al promedio mundial. (volver al texto)
3. Uilizamos el Índice de Desigualdad (cantidad de veces que el ingreso del veinte por ciento de los más ricos supera el del veinte por ciento de los más pobres) en lugar de otros indicadores más sofisticados, como el de Gini, simplemente por ser más fácilmente comprensible. (volver al texto)
4. Un caso especial es Argentina, cuyos datos de distribución del ingreso no se hallan disponibles en el Informe de desarrollo humano 2003 y han sido obtenidos de la encuesta permanente de hogares realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de ese país, los cuales corresponden a una fecha anterior a la crisis económica que motivara el default en el año 2001. Todo hace pensar que los índices actuales de desigualdad son mucho más altos que los que figuran en el cuadro, toda vez que, actualmente, cerca de la mitad de la población argentina se halla bajo la línea de pobreza. (volver al texto)
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